Ajedrez, lenguaje universal

Antes de comenzar, quiero felicitar desde aquí a mi amigo y compañero de equipo, Cayetano, por el nacimiento de su hijo, ¡enhorabuena! Y si tu hijo te deja menos tiempo para el ajedrez, pues ….¡ te aguantas! … ya sabéis los que me conocéis, la de torneos y actividades ajedrecísticas, en las que no puedo participar,….pero ni siquiera el ajedrez es tan sublime como mi hija Sara …otra vez felicidades amigo Cayetano, espero que un día, ”nuestros peones“, coronen y voluntariamente formen parte de nuestra familia ajedrecista.
No sabía cómo titular este artículo, ni me importaba el título, pues sólo me basaré en experiencias propias, a través de las cuales, trataré de reflejar cómo personas de muy distintos países e idiomas, se pueden comunicar y entender bajo el lema de los ajedrecistas “ gens una sumus” … somos un pueblo…una familia, etc.
Antes que Internet, fuera un medio habitual de comunicación, mediante el cual, podemos jugar a tiempo real partidas de ajedrez con jugadores de cualquier parte del mundo, mucho antes de esta nueva era tecnológica; el ajedrez, era un medio de comunicación por sí mismo. Y ante la magia de sus incontables combinaciones y su inmensurable arte, nos reuníamos, como seguimos haciéndolo en la actualidad, todos los enamorados de nuestra diosa Caissa.
No sé si tendrán interés para los lectores, algunas experiencias vividas por el autor de estas líneas; pero intento compartir una de las múltiples dimensiones del ajedrez, en este caso, el de la comunicación .
Durante el verano de 1983, me “exilié “ por voluntad propia, trabajando en el chiringuito llamado Baratísimo, localizado en la algecireña playa de Getares a doscientos metros aproximadamente del margen izquierdo del río Pícaro en plena desembocadura. El nombre del chiringuito, no sólo era un reclamo publicitario, era además, la combinación de términos que empezaban por la palabra bar, como Barataria ( la famosa ínsula que se le prometió gobernar a Sancho Panza) y otras palabras menos legendarias como el adjetivo barato.
Sólo para ver a mi madre alguna tarde, no salí nunca de allí en todo el verano. Fue un verano estupendo, de esos inolvidables y no sólo porque el objetivo guardar provisiones para el invierno como las hormigas, quedó cubierto, sino porque para una persona tan tímida como yo era entonces, el tener que tratar con los clientes del chiringuito y con los vecinos de las casetas contiguas, me ayudaron a socializarme un poco y parecer cada vez más una persona.
Mi trabajo allí consistía en ayudar en la cocina ( por suerte nadie se envenenó ) en cargar y descargar todas las cajas de bebidas y alimentos ( no recuerdo que ninguna caja se rompiera ) y en hacer las guardias quedándome a dormir todas las noches para custodiar el chiringuito Baratísimo, dado mi segundo apellido; fue tarea fácil. Por otro lado, todos mis paisanos saben que en ese tiempo el camino para llegar a Getares sólo contaba con una vereda polvorienta y que en la playa no había ni tendido eléctrico ni agua potable corriente. El agua corriente que había era la que movían los vientos: Levante y Poniente, y era salada; creo que la sigue siendo. Pero en general un enclave geográfico tan bonito, era un lugar privilegiado para pasar un ajetreado ( quizá mejor ,ajedrezado ) retiro veraniego.
Ya va siendo hora que hable de ajedrez, pero hablaré de ajedrez “chiringuetero”, en el que uno de los alicientes, es que al Baratísimo, podía llegar cualquier turista de cualquier parte del mundo. Tan sólo a dos decenas de kilómetros, en línea recta, según se veía al mar desde el chiringuito, se encuentra la costa africana, y a una decena, se encuentra Gibraltar. Justo allí, donde empieza o acaba ese crisol de culturas llamado Mar Mediterráneo, pasé aquel lejano y caluroso verano. Hablo de todo esto (aunque no sé bien por qué), para explicar que dada la zona, no era nada raro que cualquier ciudadano del mundo, podría pasar por allí. En efecto, en esos meses, jugué muchas partidas de ajedrez con muchas personas que por desconocimiento del idioma, nunca llegamos a conversar; pero el ajedrez era nuestro medio natural de comunicación.
Una tranquila tarde, mientras debido al efecto Foen, el Peñón de Gibraltar, estaba cubierto de nubes (la montera, como es conocida en Algeciras), el viento de levante, hacía que la temperatura fuera menos calurosa. Era la hora de tomar café (para mí, todas las horas son las del café), cuando un grupito formado por cuatro jóvenes alemanes (yo entonces, era casi tan joven como ahora), entraron al chiringuito, en sus expresiones se notaban que tenían auténtica hambre. Pidieron refrescos y bocadillos y mientras los devoraban con verdadero apetito, el mayor de ellos en edad, prestó atención y miraba pensativo la posición que había en el tablero, donde yo reproducía una partida de ajedrez .Una vez atendidos, regresé al tablero y continué reproduciendo la partida. Gunther, que así se llamaba el de mayor de ellos, se acercó al tablero y como los gestos y el lenguaje corporal, hablan por nosotros, superando la barrera del idioma; al momento y sólo con mover las piezas, nos pusimos a analizar la partida en cuestión y los amigos de Gunther, de inmediato también participaban de los comentarios de la partida. Recuerdo que cada vez que la posición se decidía mediante un golpe táctico brillante, Frank uno de los amigos de Gunther, emitía un ruido de sorpresa que a mí , se me antojaba algo parecido a un oso que estuviera contento .Todos parecíamos osos y no sólo por lo mal que analizábamos, sino por los ruidos de sorpresa que hacíamos a coro para imitar a Frank, si esta reunión hubiera tenido lugar tres años más tarde, hubiéramos acabado haciéndole la ola mejicana a Frank , tan famosa después del mundial de fútbol. Por cierto el oso es el representante de Berlín la ciudad de donde provenían, pero en mi mente estaba más tiempo la ciudad de París y en mi imaginación pensaba que en vez de en el Baratísimo, estábamos en el famoso y ajedrecístico café de La Regence, donde acudían los intelectuales de los siglos XVIII y XIX ,congregándose en torno al ajedrez. El mismísimo Pablo Morphy, cuando viajó a Europa, hizo historia en ese histórico café.
Una vez acabados los análisis de la partida que yo reproducía, pusimos también en marcha mi reloj de ajedrez, con la lógica y agradable idea de jugar partidas rápidas con estos que junto a mí, formamos un grupo de plantígrados ajedrecistas, nos divertíamos como auténticos osos felices, y así estuvimos hasta altas horas de la madrugada. El nivel no era muy alto, más o menos el mismo que pudiera tener el oso Yogui, pero recuerdo una partidita contra Frank que fue muy divertida y muy coreada por el canto de las risas.
B; Frank N: Rafael Glez Custodio.   APERTURA : Philidor con colores cambiados “irregular” o “apertura cavernícola.”
1 e4 e5 2 d3 Cf6 3 Ce2 el desarrollo de las blancas es muy lento ,yo esperaba que se jugara 3 f4 seguido de 4 Cf3 3..Ac5 4 f3 esto es muy pasivo y un error 4..d6 siguiendo mi desarrollo de piezas 5 Ag5 otro error, pero la técnica ajedrecística no es lo que importa en este artículo .Ahora jugué la ganadora 5…Cxe4! Y en este momento ,Frank ,creyendo que yo perdería mi dama: miró a sus amigos y vociferó algo parecido a una risa : “jaaaaaaaaaaaaaaaaajjaaaaa” no sé cómo se ríen los osos, pero debe ser algo parecido a lo que hizo Frank y su alfil ,pareció silbar en el aire y a la velocidad del rayo jugó 6 Axd8 capturando la dama ,con gesto feliz, naturalmente yo jugué la devastadora 6..Af2 mate y no pude reprimir una risa parecida a esta:”rejaaaaaaaaaaaaaaaajjaaaaaaaa” y entonces todos ,incluidos el propio Frank , nos partíamos de risa. Contagiados por el encanto del Ajedrez seguimos jugando hasta la cena y bajo la luz de los farolitos de gas, cinco osos rieron hasta altas horas de la mañana. Por cierto en todo el tiempo, no hablamos nada de alemán ni español, pero comunicándonos mediante el ajedrez cinco personas nos destornillábamos de risa a orillas del mar.
Pocos días después de jugar con estos amigos berlineses, apareció como un kamikaze un turista japonés y no digo lo de kamikaze porque fuera a perder conmigo sino porque rápido como el viento divino que también significa esa palabra; cuando levante la vista del tablero vi. que el con gestos me indicaba que jugáramos una partida.
“Muchaguacha” que así llamaba a este amigo japonés por su eterna sonrisa, pues parecía tener los labios separados por palillos invisibles; durante aproximádamente una semana, por las tardes a la hora del café; el pedía bocadillo de tortilla, café y partida de ajedrez conmigo. De las muchas partidas rápidas que jugamos recuerdo en especial una en la que “Muchaguacha” cayo en la popular celada de Damiano.
B: R.G.Custodio N: Muchaguacha. DEFENSA Damiano
1e4 e5 2Cf3 f6? Esta defensa hace siglos que está refutada pues esta jugada es pasiva y mala 3Cxe5! fxe5 Esta jugada pierde de inmediato, era mejor intentar complicar mediante 3….De7, 4 Dh5+ Re7 También pierde 4…g6 por 5Dxe5+ seguido de 6Dxh8 5 Dxe5+ Rf7 6 Ac4+ Rg6 7 Df5+ Rh6 8 d4+ g5 9 h4 y en este momento Muchaguacha con mucho sentido del humor, se rindió diciendo “okay” Y conservando su sempiterna sonrisa y su tenacidad habitual siguió jugando durante varios días muchas partidas conmigo. Tampoco durante las visitas de Muchaguacha intercambiamos palabras ni en japonés ni en español, pero el ajedrez era nuestro intérprete común tanto de la diversión como del sentido del humor.
A los pocos días de despedirse Muchaguacha llegaron al Baratísimo una pareja de holandeses: Claudia y su marido Jan. Estuvieron comiendo en el chiringuito, no sé cómo pero sabían que a mi me gustaba jugar al ajedrez. Una vez que comieron, Jan en correcto español me preguntó si quería jugar con ellos, le contesté que podría atenderle mejor si vinieran por la tarde; a la hora del café. Y en efecto, aquella misma tarde jugamos varias partidas. Claudia no sabia nada de español y yo nada de holandés, pero esta vez nos ayudaba Jan a entendernos mejor, además ellos como buena pareja, jugaban en consulta. Mediante Jan, supe que el padre de Claudia era amigo íntimo del excampeón mundial y expresidente de la FIDE el erudito Max Euwe. El nivel de juego de la pareja era mejor que el de los alemanes y el japonés. Aquella tarde jugamos dos partidas lentas y luego varias rápidas de 5 minutos. Recuerdo que una de las partidas lentas, la gané muy rápido, mediante esta curiosa secuencia de jugadas en el Ataque Veresov.
B: R.G.Custodio N: Claudia y Jan
1d4 Cf6 2Cc3 con idea de jugar e4 e ir preparando el enroque largo 2….d5 3Ag5 queda así planteado el popular ataque Veresov 3…Af5 lógica y buena jugada de desarrollo, también es muy practicada la mas sólida 3…Cbd7. 4 f3 preparando e4 luchando así por el centro. 4…e6 tan natural como mala pues pierde pieza de inmediato 5 e4 de esta forma, gano una pieza en todas las continuaciones posibles. La partida continuó 5…dxe4 6 fxe4 Ag4 7 Axf6 Dxf6 8 Dxg4 ganando fácilmente, recuerdo que Claudia y Jan se miraron con sorpresa y me felicitaron por la victoria aunque a decir verdad no hay mérito alguno en esta partida ,sólo tuve que repetir lo que ya conocía. Durantes varias tardes seguimos jugando los tres, hasta que las vacaciones de verano se les acabó .En la navidad de aquel año, recibí una bonita postal de la ciudad de Amsterdam, que Claudia y Jan, gentilmente me enviaron.
Es cierto que el ajedrez, hace amigos y con algunos de ellos, jamás he podido conversar aunque sí jugar y pasarlo bien. Aún recuerdo más casos donde el único idioma, era el ajedrez y aún así siempre tuve la sensación que la comunicación fue casi telepática pero plena y grata y para una persona tan tímida como yo era en aquel tiempo, resultó ser de gran de gran ayuda. Con el paso del tiempo, he ido dándome cuenta que con un poco de voluntad, la comunicación es casi siempre posible. También quiero decir que siempre que he viajado, me ha acompañado como fiel aliado un tablero de ajedrez y en muchas ciudades, se ha repetido la misma historia; que en cuanto aparece un tablero, todas las personas aficionadas al ajedrez, nos congregamos en torno a él. Tengo la seguridad ,que de entre todos los que leéis estas líneas a alguno de vosotros ,os habrá ocurrido alguna situación similar a las que os he comentado aquí; si así ha sido ,os felicito y me alegro por vosotros y por toda la familia del ajedrez …”gens una sumus”.
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